Boda de Marta y Julio

Antes de mayo, no hay muchos novios que se atrevan a celebrar su boda; amenaza de lluvias, frío, días tristes y sin sol… pero Marta y Julio se arriesgaron y no pudieron elegir mejor fecha. El día 7 de marzo amaneció soleado y radiante, un día espectacular como hacía años, ideal para celebrar una boda. Desde primera hora, la fotógrafa Natalia Campillo tuvo la mejor luz para lograr unas instantáneas de la boda de Marta y Julio de lo más bonitas, algunas de las cuales os enseñamos aquí.

Esta pareja preparó, junto con ayuda de sus amigos, todo lo indispensable para que su boda fuese como ellos son; familiares y sencillos. Los números de mesas los habían realizado con flores secas, el candy bar con telas y cartulinas de colores, los regalos de los invitados con tela de arpillera y mucha paciencia. Una de las características de esta afortunada pareja, es que el estrés no da cabida en su carácter, y sin prisa pero sin pausa, lograron realizar todo lo necesario para que su día fuese inolvidable en apenas cuatro meses.

La noche anterior al enlace, la pareja fue sorprendida por sus más cercanos con una fiesta muy particular, todo un anticipo de lo que llegaría al día siguiente.

La ceremonia se celebró en la capilla de la Cofradía de La Soledad de Palencia, decorada para la ocasión de la mano de Sánchez Arte Floral con un toque rústico y vintage que encantó a todos.

Marta lucía un traje liso de seda hecho por José Martín, con decoraciones de pedrería en puños y cintura, todo ello en colores suaves para resaltar mejor las gafas, el ramo y los zapatos rosas que la novia llevaba explícitamente a juego.

Julio, lució un traje clásico negro de Jaime Valentín, donde resaltaban los detalles en malva que se había colocado.

Después de darse el “si quiero” en una emotiva ceremonia, se dirigieron al Hotel Rey Sancho para comer y bailar hasta altas horas de la madrugada, acompañados de los familiares y amigos más cercanos a la pareja. El restaurante estaba decorado siguiendo el mismo estilo que la iglesia, en tonos blancos y rosas.

Entre todas las sorpresas que hubo en su día, la novia asombró a todos los invitados con un regalo muy especial depositado en cada plato. Como si de una caja de cerillas se tratase, un estuche diseñado y creado por 2brain.es y siguiendo el estilo de las invitaciones y el sello que junto a los novios hicieron unos pocos meses antes, contenía en su interior unas semillas de la planta “no me olvides” sentimiento que la pareja quería que quedase bien presente en los suyos.

*Esta boda fue reportaje en la revista Novias de Castilla y León.

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