Candy Bar: decoración provenzal

Nuestros novios, Ignacio y Sara, nos pidieron varios servicios para el día de su boda. El primero de todos fue el seating, el cual se puede ver aquí, y el segundo y más importante para la novia, el Candy Bar y la decoración de la discoteca de San Zoilo (Carrión de los Condes, Palencia). El estilo que querían es lo único que tenían claro; decoración provenzal.

Es difícil que un lugar guste a los novios al 100%, por eso es tan importante nuestro trabajo, para lograr que aquellos detalles que no son de su agrado, se disimulen y enfatizar otros que les encantan. En este caso, la discoteca no era santo de devoción de la novia, y la traía por el camino de la amargura.

Decoración provenzal, ¡de una discoteca!

El candy bar es habitual que se coloque en la parte de abajo del escenario, situado al fondo de la sala. Aprovechando que teníamos esta pared más baja, decoramos el fondo del candy bar con unas telas sujetas con rodajas de madera, donde se encontraban unos tarros con tela de arpillera, arroz teñido y paniculata. En dicha tela, unas flores de papel de diferentes tamaños complementaban el conjunto.

El Candy Bar

Una mesa con dulces es la descripción de cualquier candy bar; regalices, gelatinas, gominolas picantes, picotas, jamones y nubes, conguitos y chocolate con galletas, bombones… ¿faltaba algo más? ¡Que los invitados y los novios las disfrutasen! Y esto fue mucho más divertido gracias a:

Para facilitar que los invitados no se manchasen las manos y cogiesen los dulces que más les gustasen, se realizaron cuencos con servilletas, las cuales, cuando se hubiesen comido, se podían usar para su uso principal.

Otra manera de llevar las chuches preferidas y dejar que naveguen hasta la boda de los invitados.

Botes, fuentes de varias alturas, e incluso ¡una jardinera! Todo vale para que los invitados tengan muchos puntos a los que mirar para escoger.

Un elemento novedoso que agradó a todos; un dispensador donde al acercar tu mano, dejaba caer una dosis de dulcura para los más golosos.

La colocación de las chuches es algo que nos importa y por ello dos tartas de flores fueron creadas para la ocasión; una con rosas creadas con lenguas en dos colores, y la otra con moras decoradas con pétalos de papel Pinocho. ¡De dos pisos cada una!

Sí, hay que ser limpios; la pista es para bailar, y las papeleras ¡para no ensuciar!

Dar luz a un sitio oscuro

Reclamar la atención en una sala oscura se logra a través de luces. En esta ocasión, colocamos estrellas luminosas en la base del escenario, creando un punto de atención de lo más original.

En las mesas individuales de la discoteca, pusimos unos centros sencillos que complementaban a la perfección; rodajas pequeñas de madera, con tarros decorados como se ha mencionado anteriormente, y una vela de led, con apariencia realista.

Monasterio San Zoilo (Palencia)

Ignacio y Sara • 18.7.215

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