Diario de Novia: El gran día

¡Y por fin llegó el gran día!

Un montón de anécdotas para recordar

El día de tu boda tendrás mil imprevistos que si lo sabes llevar, se convertirán en miles de anécdotas para recordar. Espero que los míos te sirvan para ir relajada a tu boda, sabiendo que CUALQUIER COSA PUEDE OCURRIR.

Me levanté tranquila. Desayuné por todo lo alto junto a mis padres, y fui a la peluquería: peinar y dar forma al pelo, maquillaje indestructible y un montón de risas con mi hermana. Momentos que hicieron despejar los nervios que nos acompañarían en el viaje a Olmos de Ojeda (88km).

Por el camino, afloran los nervios y los imprevistos. 1. Recoger un ladrillo para la ceremonia; porque siempre se olvida algo y en este caso era una ofrenda. 2. Conducir tranquila mientras tu hermana va al teléfono recibiendo llamadas de invitados porque nadie les ha recibido en el lugar de celebración… (El restaurante olvidó pequeños detalles como este.) 3. Llegar al recinto y ver a tu novio con una escalera de 3 metros colgada del hombro porque acaba de arreglar una ventana en la iglesia… Bueno, está claro que es algo que contaremos a los nietos.

Pero… ¿qué hacer en una situación así?

Mirada novia por la ventanaEn estos momentos puedes tomar dos opciones; gritar como una loca y pedir explicaciones a todos los que entre gritos te oigan, o como yo, irme a cambiar con una sonrisa en la cara. Es el día de mi boda, y sigo feliz como una perdiz.

Mientras me cambiaba y arreglaba, el novio consiguió meterse en su habitación (o mejor dicho, los fotógrafos lo arrastraron). Fotografías para ambos, confidencias con nuestros familiares, y esperas que se hacen infinitas a través de una ventana. ¡Por fin todos están dentro de la iglesia!

Y me dirijo hacia ella… pero con noticias de última hora. Un familiar muy muy muy cercano se acaba de ir en ambulancia al hospital. Aquí todo lo que puedo decir es gracias a todos y en especial a sus hijos. Es un momento en el que ves como tu familia es única. Todos mis primos, tíos, sin hablar de mi madre, estuvieron tranquilos y se quedaron a vernos el día de mi boda, (mientras estaban pendientes del móvil, está claro). Y aquí si que me emocioné. Entré con nervios a la iglesia, pero creo que fue más el cúmulo de circunstancias y las ganas de contárselo a mi futuro marido que el echo de que me estuviera casando.

Por suerte, todo acabó bien, y pudimos seguir disfrutando de la fiesta.

Fuera nervios, a disfrutar

Y empiezan la gratas sorpresas

Salir de la ceremonia y que dos preciosos niños te estén esperando con dos palomas,… mira mi cara. Tengo unos amigos que valen millones. Sin duda la mejor foto de toda la boda fue gracias a este detallazo.

palomas boda

Una boda es un momento también de reencuentros. Personas que gracias a estas celebraciones se vuelven a ver, conversan, recuerdan, hablan, ríen y se divierten. Por lo que no será sólo tu momento, sino que también puedes hacer que sea el de tus invitados y que vivan recuerdos inolvidables. Nosotros hicimos un seating plan divertido, donde cada uno tenía su foto en un imán de cuando era pequeño. Este detalle hizo que todo el mundo se riera de los demás, y se rompiera el hielo entre desconocidos, por lo que todo el trabajo previo mereció la pena. (Había gente que no se reconocía a sí mismo)

foto de amigos

Y como ya hablé en post anteriores, tuvimos muchos regalos y sorpresas emotivas. Yo soy de lágrima fácil, lo reconozco, pero ver a mi marido cómo se emocionaba viendo nuestro nuevo álbum de fotos, no tiene precio. Es cierto que de ciertas cosas no te enteras hasta que pasan unos días y empiezas a hablar con tus amigos, pero si tienes suerte como nosotros, quedarán reflejadas en tus fotografías. ¿Cómo cuáles? El restaurante que escogimos era precioso, pero tuvo ciertos problemillas, que como te digo, solo se quedaron en anécdotas que no olvidaré.

Uno de los cristales de acceso al jardín no tenía ningún tipo de grabado o vinilo decorativo, por lo que mis invitados quisieron atravesar el mismo en varias ocasiones .(Tenemos que decir que limpio limpio si que estaba). Todo quedó en una patilla rota de la gafa, ¡menos mal!

Otras tantas quedarán para nosotros

Mi último consejo

Rodéate de gente querida e imprescindible ese día

 

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