Diario de Novia: Mi vestido

El complemento perfecto si sigues tus gustos

El vestido de novia es una pieza fundamental en una boda. Todas las miradas, críticas y expectativas estarán puestas en la elección de este elemento clave, por lo que puede que te lleve algún que otro dolor de cabeza: corte sirena, corte imperio, tipo tubo,… cuello halter, escote corazón,…. Oh my god!

Te recomiendo guiarte por tus propios gustos, y escuchar a los que tienes cerca. Ellos sabrán lo que te sienta mejor.

En mi caso, fui a una tienda de novias y me probé unos cuantos. Los había grandes que ajustan con pinzas enormes y que te imaginas como queda; otros con encaje que después de un ratín puesto, empiezan a picar; los había carísimos; los había… “bueno, me queda bien pero sin más”; los había,… de todo tipo. Pero ninguno que yo dijera, –esto es lo que andaba buscando–. Quería una pieza sencilla, sin volumen, mangas largas, encaje, y sobretodo, con el que me sintiera cómoda.

Una necesidad, un remedio

Así que me dirigí a José Martín, modisto y diseñador de confecciones únicas en Palencia. Ya había visto su trabajo y sabía que sus vestidos eran preciosos, pero nunca había tenido una ocasión tan especial como para necesitar un vestido a medida, y me preocupaba el precio, no os voy a engañar. Ahora puedo decirte, que te dirijas a tu modista de cabecera, y pidas presupuesto; un vestido de novia es caro por excelencia, y me sorprendió gratamente ver que podía tener el vestido de mis sueños a un precio para mí, razonable.

Le expliqué mis gustos, y él fue dibujando, –José, quiero esto y que opinas de aquello–, porque también es importante que te asesoren, no todas las ideas que tenemos en la cabeza son factibles. Me enseñó las telas, elegí entre varias, y me fui a casa con una sonrisa enorme, POR FIN tenía mi vestido.

O un proyecto. Porque seamos sinceras, cuando vas a cualquier tienda de novia, pagas por irte a casa con una ilusión; no tienes ni el vestido, ni sabes como te queda, ni si estará a tiempo,… el que te probaste puede que no fuera la talla, el color, o que los arreglos hagan de él otro vestido totalmente diferente.

Yo iba a tener lo que había imaginado,
un vestido único

Tuve deberes, no todo es irte y ya está; compré mi lencería y sandalias, para que la forma y medidas del vestido fueran totalmente reales; me midieron y volví en unas semanas. Ya estaba bastante formado por lo que no tuve que imaginar demasiado; meter, amoldar, hilvanar, coser,… es bonito ver como tu vestido va cobrando vida.

Yo solo quería estar cómoda. Y lo conseguí.

Ni una vez tuve que subir el vestido porque se me caía, ni una vez me rasqué por haber elegido un encaje difícil de llevar; pude bailar, doblarme, saltar, y respirar…. sólo me preocupé de ser feliz.

Os puedo decir que mi vestido empezó a crearse a principios de marzo, y lo tuve en mis manos a mediados de abril. Me casé el 30 de este mismo mes con la tranquilidad de tener el vestido más bonito del mundo (para mí). Con esto sólo quiero decir que SIEMPRE HAY TIEMPO, que no os metan prisa en las tiendas, y mucho menos si os van a dar un vestido que sólo es cuestión de meter. Si mi vestido, echo a mano, fue confeccionado en un mes, TODO ES POSIBLE.


MI VESTIDO


Fotografías: mirrorsfotoyvideo.es


 

¿Y los complementos?

Tocado, estola, zapatos,… que os contaré más adelante.

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